Morando con Dios – Devocional de Sucot, Día 2

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El Refugio de la Presencia de Dios

“Yo habitaré en tu tienda para siempre; me refugiaré al amparo de tus alas.”

––Salmo 61:5

Desde hace más de 20 años, Israel exige que toda construcción nueva incluya una habitación segura para proteger a las personas de los ataques de cohetes enemigos. Cuando suena una sirena de alerta, la gente corre a su refugio para resguardarse detrás de una pesada puerta de acero, rodeada de unos trece centímetros de concreto.

En 2012, una pareja israelí salió ilesa de la habitación segura de su apartamento en el último piso y descubrió que un cohete había impactado directamente su hogar. Su apartamento quedó destruido, pero, como notó después un soldado, ni siquiera se habían caído los libros de la estantería de la habitación segura. El cohete atravesó tres de los seis pisos del edificio, pero no causó heridas graves porque todos estaban en sus habitaciones seguras.*

Dios es nuestra habitación segura. Él es nuestro refugio cuando los cohetes de la vida se precipitan hacia nosotros.

El salmista David corría a menudo a la presencia de Dios, buscando refugio de las angustias que enfrentaba. En ella encontraba tal paz y seguridad que anhelaba morar allí para siempre. Tenemos la presencia de Dios con nosotros siempre, y sin embargo, fácilmente olvidamos prestar atención para reconocer que podemos venir bajo el amparo de sus alas. Con demasiada frecuencia, pasamos momentos, horas o incluso días innecesarios, perseguidos por pensamientos ansiosos y preocupaciones. Cuando finalmente corremos al refugio de nuestro Dios siempre presente, descubrimos que o bien nuestros problemas nos han pasado de largo, o que Dios nos equipa con lo que necesitamos para enfrentarlos y superarlos.

En este segundo día de Sucot, medita en algunas maneras en que Dios ha venido a tu rescate en el pasado, cómo te ha mantenido a salvo o te ha fortalecido en medio de circunstancias angustiantes. Dale gracias, y regocíjate por el poder protector y amparador de tu Dios amoroso.

“Porque en el día de la angustia me esconderá en su sucá, me ocultará en el refugio de su tienda y me pondrá en alto sobre una roca.”

––Salmo 27:5

“Pero alégrense todos los que en ti se refugian; ¡canten con gozo para siempre! Tú los amparas, y se regocijan en ti los que aman tu nombre.”

––Salmo 5:12

Morando con Dios en medio del COVID-19

En el punto más álgido de la pandemia, a la mayoría de nosotros se nos ordenó “refugiarnos en casa” en un esfuerzo por frenar la propagación del coronavirus. A lo largo de las reaperturas y los rebrotes, algunas personas alrededor del mundo están experimentando restricciones y confinamientos renovados. Puede que te sientas aislado, pasando tanto tiempo en tu hogar, pero sabe que puedes resguardarte junto con Dios. Él es tu refugio y amparo frente a los desánimos de la vida. Él es quien te anima y te da fuerzas para enfrentar los desafíos y, a veces, las agotadoras molestias de este estilo de vida de la era del COVID. Sabe que no estás solo. El refugio de su presencia está listo para recibirte, pero debes decir sí a su invitación a entrar en su presencia. Entonces sus poderosas alas te resguardarán con su poder, amor y paz.

*Fuentes:  

The Safest Room in the House, Times of Israel, November 28, 2012

In Rishon and Ashkelon, ‘Safe Rooms’ Save Lives in Two Direct Rocket Strikes, Times of Israel, November 20, 2012