Pésaj Día 2 – Salvados de la Esclavitud

__wf_reserved_inherit

“Y cuando en el futuro tu hijo te pregunte: ‘¿Qué es esto?’, le dirás: ‘Con mano fuerte Adonai nos sacó de Egipto, casa de servidumbre’” (Éxodo 13:14).

Viviendo en libertad como lo hacemos, es difícil imaginar lo que es ser esclavo, no tener oportunidad de una vida diferente. Generación tras generación, los israelitas en Egipto fueron siervos de amos crueles y sin esperanza. Nacían esclavos y morían esclavos.

Hoy, durante un Séder de Pésaj tradicional, un niño pregunta: “¿Por qué esta noche es diferente de todas las demás noches?”. Parte de la respuesta dice: “Si Dios no nos hubiera sacado, hoy todavía seríamos esclavos en Egipto”.  

Qué pensamiento tan sobrecogedor. Pero Dios escuchó los clamores y vio el sufrimiento del pueblo de Israel. Intervino y cambió todo. Dios hizo lo imposible: rompió las cadenas de la esclavitud y salvó al pueblo de la servidumbre.  

Así como Dios rescató a los israelitas de Egipto, Jesús vino a salvarnos —de la esclavitud al pecado. No teníamos poder para liberarnos a nosotros mismos, y antes de poner nuestra fe en Jesús, estábamos sin esperanza. Nacimos esclavos del pecado, y de no ser por Jesús, también moriríamos como esclavos del pecado.  

El nombre de Jesús en hebreo —Yeshua— significa “salvación”, y Él vino a salvarnos del pecado. Ya no somos esclavos del pecado. El pecado ya no nos posee. Dios nos redimió de la esclavitud.  

Pablo y Pedro nos recuerdan que somos esclavos de aquel a quien obedecemos, y hemos sido liberados para obedecer a Dios en lugar del pecado. Cada vez que nos sentimos atascados en un hábito pecaminoso, podemos saber que tenemos el poder del Espíritu Santo dentro de nosotros, que nos permite elegir a Dios por encima del pecado.  

Pésaj es una festividad de recuerdo. Al recordar cómo Dios salvó a los israelitas de su esclavitud, hacemos bien en recordar de quién somos siervos ahora. Ya no servimos al pecado. Hemos sido rescatados de su dominio sobre nosotros.

“Pero ahora, habiendo sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como resultado la vida eterna” (Romanos 6:22).

Escrituras

Éxodo 3:7, Éxodo 13: 3, Salmo 102:19–20, Mateo 1:21, Romanos 5:12, 2 Pedro 2:19, Romanos 6:6, 16–17

Preguntas de reflexión

  • Piensa en el tiempo antes de poner tu fe en Jesús. ¿Qué rumbo crees que habría tomado tu vida si Jesús no te hubiera librado del dominio del pecado?
  • Dedica un tiempo a meditar en tus luchas o tentaciones actuales, y pídele a Dios que te muestre dónde has permitido que se instale una mentalidad de derrota, que te hace creer que ese pecado es demasiado grande o demasiado arraigado para desarraigarlo.  
  • ¿Cómo verías ese pecado de manera diferente si comprendieras plenamente que ya no es tu amo, que ya no eres su esclavo?