
El libro de Ester relata los acontecimientos de la fiesta judía de Purim. Es la poderosa historia de cómo Dios orquestó los sucesos, las personas y los tiempos en el siglo V a. e. c. para rescatar al pueblo judío en la antigua Persia de la aniquilación.
Después de que el primer grupo de exiliados judíos regresara a Israel del cautiverio babilónico, muchos judíos permanecieron en el Imperio Persa. Durante este tiempo, el rey Asuero buscaba una nueva reina, reclutando a jóvenes de las 127 provincias de su reino. Entre ellas estaba Ester, una doncella judía huérfana que había mantenido oculta su identidad judía por consejo de su primo y tutor, Mardoqueo.
El rey eligió a Ester como su reina, pero ella se enteró de que su pueblo estaba en peligro. Amán, el segundo al mando del rey, odiaba a Mardoqueo porque este se negaba a inclinarse ante él. Amán ideó un plan para destruir no solo a Mardoqueo, sino a todo el pueblo judío. Persuadió al rey de sellar un decreto irrevocable y fijar una fecha para la masacre. Dios usó a Ester y a Mardoqueo para frustrar el complot, salvar a su pueblo y traer una gran victoria.
Curiosamente, el libro de Ester no menciona a Dios de manera explícita, pero Su mano es innegable a lo largo de toda la historia. Vemos Su orquestación e intervención divinas a cada paso, lo cual nos anima para los momentos en nuestra propia vida en que no podemos verlo obrar. Considera lo siguiente:
El camino de Ester hacia el trono
Es probable que miles de mujeres de todo el Imperio Persa hayan sido reclutadas como candidatas para el futuro puesto de reina. Ester estaba entre las muchas, y sin embargo, obtuvo el favor del encargado, recibió su atención especial y sus consejos, y ganó el corazón del rey. Asuero la eligió como su reina en el momento preciso para cumplir su destino.
El papel crucial de Mardoqueo
Mardoqueo escuchó por casualidad un complot para asesinar al rey. Transmitió la información a Ester y salvó la vida del rey. Al principio, el acto de Mardoqueo pasó desapercibido, pero Dios usó ese retraso para llevar a este hombre confiable a la atención del rey en el momento oportuno, convirtiéndolo en una parte integral del plan de Dios para salvar al pueblo judío.
El valor y la sabiduría de Ester
Cuando Mardoqueo se enteró del decreto de Amán, instó a Ester a intervenir, explicándole que quizás había llegado a ser reina “para un momento como este” (Ester 4:14). Presentarse ante el rey sin ser llamada podía costarle la vida, así que Ester pidió a Mardoqueo que convocara a todo el pueblo judío a ayunar durante tres días, tal como ella también lo haría. Aceptó con valentía su cita divina.
Asuero recibió con generosidad la visita de Ester, y ella llevó a cabo un plan extraordinario. Invitó al rey y a Amán a un banquete que había preparado. Durante el banquete, pospuso su petición e invitó a los dos hombres a un segundo banquete al día siguiente.
Milagros de tiempo perfecto
Una noche de insomnio antes del segundo banquete de Ester llevó al rey Asuero a mandar traer las crónicas de su reinado para que se las leyeran. Se enteró de que nada se había hecho por Mardoqueo, el hombre que lo había salvado de un asesinato. En ese preciso momento, Amán se acercaba a la cámara del rey con planes de ejecutar a Mardoqueo. En cambio, el rey ordenó a Amán llevar a cabo de inmediato una espléndida muestra pública en honor a Mardoqueo por haberle salvado la vida. Con la lealtad e integridad de Mardoqueo frescas en su mente, el rey acudió al segundo banquete de Ester.
El secreto de Ester resulta decisivo
Durante el banquete, Ester expuso su petición, pidiendo que su vida y la vida de su pueblo fueran libradas de la amenaza en su contra. Cuando Asuero exigió saber quién amenazaba la vida de su reina, Ester denunció a Amán, revelando su identidad judía en el momento perfecto. El rey salió furioso y regresó en el momento exacto para ver a Amán aparentemente asaltando a Ester mientras suplicaba por su vida.
La mayor recompensa de Mardoqueo
Amán fue colgado por su traición, y Mardoqueo recibió aún más honor al obtener una posición de autoridad en la corte del rey. Asuero encargó a Mardoqueo y a Ester hacer lo que consideraran conveniente para contrarrestar el decreto irrevocable, salvando así al pueblo judío en Persia de una destrucción segura.
La mano supervisora de Dios
La palabra Purim significa “suertes”. Amán echó suertes para determinar el día de la masacre judía, pero Dios se aseguró de que la fecha cayera muchos meses después, dándoles tiempo a Ester y Mardoqueo para actuar. Gracias a los tiempos de Dios, el pueblo judío estuvo preparado para defenderse y triunfó sobre sus enemigos.
Purim es una historia de la protección de Dios sobre el pueblo judío y de Su orquestación divina de los acontecimientos para el bien de Su pueblo y el cumplimiento de Sus propósitos. Revela Su fidelidad a Sus promesas y Su amor incesante por Su pueblo. Hoy, Purim se celebra el día 14 del mes judío de Adar, el día destinado para nuestra destrucción, que en cambio se transformó en alegría. Mardoqueo lo declaró un día de regocijo y de intercambio de regalos entre nosotros a través de nuestras generaciones.
Purim es mucho más que fiestas de disfraces, banquetes y la lectura de la Meguilá (libro de Ester). Es un recordatorio del poder del valor, la fe y la fiel actividad de Dios en nuestras vidas. Purim nos muestra que podemos confiar en que Dios obra continuamente para llevar a cabo Su buena y perfecta voluntad en nuestras vidas, incluso cuando Su mano no es evidente. Cuando confiamos en Él, oramos y nos sometemos a Él —como hicieron Ester y Mardoqueo—, Él puede hacer cosas poderosas para nosotros y a través de nosotros.
Piensa en las “coincidencias” de tu propia vida. ¿Cómo podría estar obrando hoy la mano invisible de Dios en tu vida? Reflexionar sobre esta pregunta es una manera significativa de honrar el espíritu de Purim y la perdurable historia de Ester y Mardoqueo.

Purim es la próxima semana, y eso significa que es tiempo de hamantaschen.

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